"Human Uber", la extraña tecnología inventada en Japón para sustituir a personas por máscaras con pantallas


Se trata de una nueva tecnología conocida como “Human Uber” (Uber humano)que permite que una persona pueda “reemplazar” a otra en eventos y otras situaciones sociales colocándose una pantalla en la cara y un dispositivo que proyecte su voz en tiempo real.
La idea es que cualquiera pueda estar “presente” en otros lugares usando el cuerpo de otra persona. Algo así como hacer una llamada de Skype con los gestos de otra persona.
El producto se llama Chameleon Mask (máscara camaleónica) y fue presentado hace unos días en la conferencia EmTech Asia, organizada por la revista MIT Technology Review en Singapur.
Su creador, Jun Rekimoto, un investigador de la Universidad de Tokio, trabajó como director en Sony Computer Science Laboratories, el más grande de todos los laboratorios “secretos” de la multinacional japonesa, y asegura que su sistema es “sorprendentemente natural”.
 

¿Como funciona?

Mediante Humanos subrogados, que es un sistema de telepresencia que muestra el rostro de un usuario en el de otro. La mayoría de los sistemas han sido diseñados para usar un robot, pero este utiliza un humano real como subrogado“, explica Rekimoto en el sitio web del proyecto.
El “humano subrogado” debe ponerse una máscara en la que se muestra la cara del “usuario remoto” o “director”. Y un canal de voz transmite su voz.
Esa persona tiene que seguir las instrucciones de quien la contrató para dirigirse a distintos lugares y reproducir sus movimientos.
“El diseño se basa en la hipótesis de que la telepresencia social y física puede personificarse por un humano subrogado que imite al usuario remoto”, dice Rekimoto. “Eso también elimina muchas dificultades de robots teleoperados a la hora de moverse en el entorno”.
Según el investigador, en varias pruebas en la calle y en lugares de trabajo “se confirmó que la gente percibe a la persona de la máscara como la persona real“.


La tecnología se desempeña colocando una tableta en la cara de la persona “subrogada”, además de un altavoz. Del otro lado, verá a través de unas gafas inteligentes las indicaciones del “director”.
La persona que “dirige” al subrogado debe indicarle hacia dónde ir y qué acciones ejecutar mientras su rostro se proyecta en la pantalla y su voz se escucha en el dispositivo.
La idea es proyectar la sensación real de que la persona está allí.